Edgardo Mora

Es nuestro Doctor Frankenstein particular. El encargado de dar una segunda vida, robótica pero vida al fin y al cabo, a cualquier material de reciclaje. Las criaturas de nuestro residente Edgardo Mora son absolutamente fascinantes y se han convertido en objeto de culto entre los bohemios. Además de tener exposición permanente de sus robots, el público puede ver en su espacio como fabrica “in situ” cada pieza. Nunca hay dos iguales, jamás repite un modelo, por eso Robots it´s alive es sinónimo de éxito allá donde vaya. De la Bohemia al infinito…y más allá.

A pesar que insiste en hacernos creer que viene de Chile y del otro lado del mar, estamos casi seguros que proviene de ese planeta donde Wall-E recogía y reciclaba toneladas de basura. De hecho, estamos casi seguros que fue él quien lo diseñó…y les vendió a PIXAR la idea. Y es que otra cosa no, pero alguien que transformaba una radio o un tapón de corcho en biónico…tiene mucha inventiva. También talento, para dar y regalar.

Lo cierto es que, desde que se incorporó a nuestro proyecto, vemos robots por todas partes. En cada pila agotada, en cada viejo transistor, en el corcho de una botella de vino…y así sucesivamente. No es de extrañar que su creatividad, previo paso por la EASD, haya llegado hasta espacios tan emblemáticos como el IVAM o la Facultad de Ciencias Experimentales de la UJI. Una muestra que estamos hablando de un creador que tiene muy claro donde quiere llegar y ha tomado el atajo más directo para conseguirlo. Solamente hay que visitar su taller bohemio para darse cuenta que algo gordo se está cociendo…y pronto verá la luz.

A estas alturas de la película os podéis imaginar que sus dos exposiciones en La Bohemia han sido dos rotundos éxitos. No podía ser de otra manera. Ambas se han saldado con el aplauso de crítica y público… y con más de dos decenas de robots adoptados por los castellonenses. Algo poco usual en estos tiempos y que siempre debe ser motivo de enhorabuena. Especialmente porque se trata de creaciones únicas y exclusivas que llevan un enorme trabajo. Y seamos sinceros, ¿quién no ha querido tener siempre un robot en casa? Pues eso.